La discutida Evaluación Docente muestra que efectivamente quienes son bien calificados influyen positivamente en sus escuelas, tanto en los logros académicos de sus alumnos, como en el desempeño de sus pares. Estos son los resultados de un estudio realizado por Mide UC.

78% de las profesoras que se sometieron a la Evaluación Docente en 2008 fueron calificadas como competentes o destacadas. El 69% de los docentes que siguió ese camino obtuvo similares resultados.

77% de quienes estudiaron una carrera de pedagogía que dura de 7 a 8 semestres obtuvo calificación competente o destacada en la Evaluación Docente. Esa cifra es del 72% en el caso de quienes estudiaron cuatro semestres.

79% de los que realizaron cursos de perfeccionamiento lograron la calificación de competente o destacado en la evaluación. El 72% no recibió este tipo de capacitación.
Los datos demuestran que, pese a las críticas que recibe el sistema, la Evaluación Docente sí estaría reflejando el nivel de los profesores. “Ése es el mensaje más potente que se puede obtener del estudio”, opina Ernesto Treviño, investigador de la Facultad de Educación de la U. Diego Portales. “Lo más importante es que ese efecto se da independiente del nivel socioeconómico de los alumnos. Y ese es como un salvavidas para la Evaluación Docente, porque nos muestra que sí tiene algún grado de relación con este tema”.

En todo caso, la investigación muestra que el porcentaje de las diferencias de aprendizaje entre los alumnos que explica un profesor bien evaluado es de 1,8% en lenguaje y 2,8% en matemática. “Pueden parecer cifras menores, pero no hay que subestimarlas, porque al mirar estos datos hay que fijarse en los que la política pública efectivamente puede movilizar”, advierte Manzi. Eso significa, añade, pensar en iniciativas que ayuden a mejorar el desempeño de los profesores. Treviño afirma que es fundamental “construir capacidades y condiciones entre los profesores, que no pasan sólo por poner más dinero. Es un tema en el que hemos avanzado, pero en el que tendremos que evolucionar más en los próximos años”.

El académico de la UDP añade que una discusión que se viene en Chile es cómo se puede asociar el aprendizaje de los niños con la evaluación de los profesores: “El sentido común nos dice que los docentes deberían rendir cuentas de cuánto aprenden sus alumnos. Pero el problema es que la forma técnica de medir eso hasta ahora es débil”.

¿Qué explica el resto de las diferencias? Según el estudio, el mayor peso lo tienen las variables intraescuela: las brechas en los logros de los niños son mayores entre compañeros de colegio que con los de otras escuelas. Ahí influyen datos como la cantidad de libros que existen en una casa o el número de miembros de la familia. No obstante, Manzi reconoce que aún hay una serie de factores que pesan bastante pero que no han podido ser identificados.

Otro punto interesante que muestra el estudio de Mide UC es que a medida que los niños van avanzando de curso, aumentan las diferencias de desempeño entre ellos. Si en cuarto básico la diferencia de puntaje en el Simce entre escuelas es inferior a 30%, en segundo medio alcanza al 40% y en la PSU sube a 48%.
“Eso se puede explicar por distintas razones. Una puede ser que a medida que los niños van creciendo y van mostrando talento académico o no, los padres se interesan por asegurarles una escuela mejor o no”, interpreta Manzi.

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