El martes 12 de enero llegarán a Magallanes los restos de los cinco aborígenes que fueron capturados en 1881 y llevados a Europa para ser exhibidos en los llamados Zoológicos humanos. Los aborígenes serán enterrados en isla Karukinka.

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La repatriación es todo un hecho inédito que marca el inicio de un proceso que se prolongaría por varios años con otros grupos de indígenas que fueron sacados de esta zona y llevados a distintas partes del mundo, algo que se ha podido conocer en los últimos años. Esto se logró gracias a un esfuerzo conjunto del Gobierno de Chile, el Consejo de Desarrollo Indígena de Magallanes, más instituciones y miembros de las comunidades Kawésqar y Yagán.

Según explicó Mario Maturana, intendente de Magallanes, los antecedentes que se manejan hasta la fecha han sido aportados por el documental Calafate; zoológicos humanos de Hans Mülchi y la investigación antropológica encargada a la Oficina de Asuntos Indígenas de Punta Arenas. “Ese material nos permitió obtener información que hasta ese momento era desconocida acerca del destino final que tuvieron las personas que fueron capturadas desde la Patagonia. Se trata de 11 aborígenes capturados en algún lugar de los canales, de los cuales cinco murieron en Suiza. Sus cuerpos fueron reencontrados gracias a la producción del documental, cuyo material es tremendamente valioso para reconstruir nuestra historia, lo bueno y lo malo que se vivió en este territorio”.

El intendente hizo un llamado a la comunidad a conocer los antecedentes de este importante acontecimiento y dejó abierta la invitación a quienes lo deseen a acercarse el día martes 12 de enero a la Casa de los Intendentes, donde se realizará un acto de reparación histórica, por el trato dado a nuestros pueblos originarios. En la oportunidad se abrirá un libro de condolencias.

Mencionó que por expresa petición de las comunidades indígenas, el entierro en isla Karukinká -lugar al cual los restos serán llevados en un buque de la Armada- contará sólo con representantes de ambas etnias en una ceremonia que presidirán los ancianos y ancianas y cuyo principal elemento es el silencio. En estos momentos se encuentran en confección los ajuares mortuorios que serán depositados junto a los restos y que consisten en canastillos de junquillo propios de ambos pueblos, cuyo interior albergará pequeñas canoas en cuero de lobo y corteza de madera y collares de madera, imitando huesos de aves.

Fuente: La Prensa Austral

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La discutida Evaluación Docente muestra que efectivamente quienes son bien calificados influyen positivamente en sus escuelas, tanto en los logros académicos de sus alumnos, como en el desempeño de sus pares. Estos son los resultados de un estudio realizado por Mide UC.

78% de las profesoras que se sometieron a la Evaluación Docente en 2008 fueron calificadas como competentes o destacadas. El 69% de los docentes que siguió ese camino obtuvo similares resultados.

77% de quienes estudiaron una carrera de pedagogía que dura de 7 a 8 semestres obtuvo calificación competente o destacada en la Evaluación Docente. Esa cifra es del 72% en el caso de quienes estudiaron cuatro semestres.

79% de los que realizaron cursos de perfeccionamiento lograron la calificación de competente o destacado en la evaluación. El 72% no recibió este tipo de capacitación.
Los datos demuestran que, pese a las críticas que recibe el sistema, la Evaluación Docente sí estaría reflejando el nivel de los profesores. “Ése es el mensaje más potente que se puede obtener del estudio”, opina Ernesto Treviño, investigador de la Facultad de Educación de la U. Diego Portales. “Lo más importante es que ese efecto se da independiente del nivel socioeconómico de los alumnos. Y ese es como un salvavidas para la Evaluación Docente, porque nos muestra que sí tiene algún grado de relación con este tema”.

En todo caso, la investigación muestra que el porcentaje de las diferencias de aprendizaje entre los alumnos que explica un profesor bien evaluado es de 1,8% en lenguaje y 2,8% en matemática. “Pueden parecer cifras menores, pero no hay que subestimarlas, porque al mirar estos datos hay que fijarse en los que la política pública efectivamente puede movilizar”, advierte Manzi. Eso significa, añade, pensar en iniciativas que ayuden a mejorar el desempeño de los profesores. Treviño afirma que es fundamental “construir capacidades y condiciones entre los profesores, que no pasan sólo por poner más dinero. Es un tema en el que hemos avanzado, pero en el que tendremos que evolucionar más en los próximos años”.

El académico de la UDP añade que una discusión que se viene en Chile es cómo se puede asociar el aprendizaje de los niños con la evaluación de los profesores: “El sentido común nos dice que los docentes deberían rendir cuentas de cuánto aprenden sus alumnos. Pero el problema es que la forma técnica de medir eso hasta ahora es débil”.

¿Qué explica el resto de las diferencias? Según el estudio, el mayor peso lo tienen las variables intraescuela: las brechas en los logros de los niños son mayores entre compañeros de colegio que con los de otras escuelas. Ahí influyen datos como la cantidad de libros que existen en una casa o el número de miembros de la familia. No obstante, Manzi reconoce que aún hay una serie de factores que pesan bastante pero que no han podido ser identificados.

Otro punto interesante que muestra el estudio de Mide UC es que a medida que los niños van avanzando de curso, aumentan las diferencias de desempeño entre ellos. Si en cuarto básico la diferencia de puntaje en el Simce entre escuelas es inferior a 30%, en segundo medio alcanza al 40% y en la PSU sube a 48%.
“Eso se puede explicar por distintas razones. Una puede ser que a medida que los niños van creciendo y van mostrando talento académico o no, los padres se interesan por asegurarles una escuela mejor o no”, interpreta Manzi.

¿Libertadores épicos o estereotipados? La preocupación por el bicentenario de los procesos de independencia latinoamericana llega a España a través de una serie de libros de reciente lanzamiento. Reproducimos el reportaje publicado en la edición de hoy de El País.


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¡Viva el Rey! ¡Abajo el Imperio!
Por José Miguel Larraya


“La desaparición del imperio español, si se parece a algo, es al fin del imperio soviético en 1989″, afirma Manuel Lucena Giraldo, autor de Naciones Rebeldes (Taurus). “Se deshizo desde el centro a la periferia”. Doctor en Historia, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y profesor visitante en Harvard, Lucena Giraldo es uno de los muchos especialistas que fijan en estos tiempos su interés en el proceso libertador de Latinoamérica. La ocasión editorial lo merece.

La revolución cumple 200 años. Concretamente, el 19 de abril, aniversario de la creación de la Junta Suprema de Caracas, fecha señalada por la mayoría de los historiadores como el arranque de un proceso que culminaría 14 años después en el campo de batalla de Ayacucho, Perú, y que puso fin a la presencia de la monarquía española en el continente americano. Naciones rebeldes es una de las aportaciones más lúcidas de cuantas inundan las librerías. Una lista que incluye un clásico de la literatura histórica británica, Los libertadores, de Robert Harvey (RBA).

El libro de Harvey se centra en las biografías de siete personajes que tuvieron papeles importantes en las luchas por la independencia: Simón Bolívar, que soñó con una América unida; el precursor, conspirador y revolucionario Francisco de Miranda; el héroe argentino José San Martín; el prócer chileno Bernardo O’Higgins; el emperador mexicano Agustín de Iturbide; el rey de Brasil Pedro I; y Thomas Cochrane, almirante, aventurero y héroe en Chile y Brasil. Son más de 500 páginas de prosa brillante y amena.

Una estructura que recuerda a la obra del cubano Rafael Rojas Repúblicas de Aire (Taurus), que se alzó con el I Premio de Ensayo Isabel Polanco con un inspirado retrato de los primeros republicanos del continente. Una mirada más en profundidad sobre el proceso es lo que ofrece Las independencias de América (Catarata), de Manuel Chust e Ivana Frasquet. O el libro de Lucena Giraldo, que se refiere al derrumbe del Antiguo Régimen por la invasión napoleónica y al surgimiento del liberalismo que nació en las Cortes de Cádiz y se extendió por buena parte de América.

Manuel Chust, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Jaume I de Castellón, abunda en esa corriente de la historiografía que ha abierto un debate sobre la supuesta inevitabilidad de las independencias, que valora los aportes de la historia económica y social y procura el “desmonte del culto a los héroes”.

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Y culto a esas heroicidades es lo que inspira Los libertadores, de Harvey, autor de un buen número de biografías y ensayos de historia militar y política. Su espléndida narración de la lucha por la independencia desde 1810 a 1830 tiene como protagonista indiscutible a Simón Bolívar. Su audacia militar, pese a su falta de experiencia previa, su visión estratégica y su brillante pluma quedan bien reflejadas en el libro. Tres personajes le acompañan en esta gran aventura: Francisco de Miranda, venezolano como él, militar español, agente inglés, revolucionario en Francia, y el gran animador de la lucha por la independencia. El argentino José de San Martín, oficial español que combatió a los franceses en Bailén y que después creó el ejército de los Andes, clave en la independencia de Argentina, Chile y Perú. Y Bernardo O’Higgins, hijo de un militar irlandés que sirvió al servicio de la Corona española, fue virrey de Perú y padre de la patria en Chile.

En ese cuadro de audaces conspiradores, siempre auspiciados discreta o explícitamente por la Corona británica, no podía faltar un marino como Thomas Cochrane, capitán de navío, tan valiente como turbio en su peripecia vital, cuya leyenda sólo es superada, en esa época, por la de Horatio Nelson. Los dos restantes libertadores son de un perfil diferente: Pedro de Braganza, rey de Brasil, el más “insólito”, el único que pertenecía a una familia real, y el general Agustín de Iturbide, que proclamó la independencia sin disparar un tiro, relegado hoy en la memoria mexicana en favor del cura Hidalgo, que el 16 de septiembre de 1810 enarboló un estandarte con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México, en el que se leía: “Viva la religión. Viva nuestra madre santísima de Guadalupe. Viva Fernando VII. Viva la América y muera el mal gobierno”. Fue llamado el Grito de Dolores, que se celebra como el inicio de la independencia.

Pero el problema de los relatos épicos es la tendencia a establecer estereotipos. Manuel Lucena Giraldo, en Naciones Rebeldes, que figuró entre los libros de historia del año en el The Times Literary Supplement, señala que los relatos dedicados a edificar una mitología nacional son una versión de las élites blanca y criolla. “Los peninsulares, malos, rencorosos y avariciosos, agravian a los americanos, buenos y virtuosos”, sería el estereotipo más convencional, versión de la leyenda negra española.

En su ensayo destaca que el optimismo que animó el cambio político frente a la crisis del imperio español tiene actualidad. “Si se intentan superar los sólidos lugares comunes que cimientan el excepcionalismo latinoamericano, centrado en la idea del fracaso permanente frente al éxito de Estados Unidos, Europa y demás primeros mundos, el mensaje del bicentenario radica en que existe un nuevo futuro posible, porque así ocurrió en el pasado”.

Los procesos revolucionarios de esa época, según Manuel Chust, van a afectar a las monarquías absolutistas y las van a abocar a su disolución. Por ello, Lucena Giraldo no comparte la opinión de una política venezolana de que España no tiene nada que decir en el bicentenario: “Los españoles tienen algo que decir porque de ese imperio venimos 22 repúblicas latinoamericanas y una monarquía parlamentaria europea, que es España”.

La geografía humana es la parte de la geografía que estudia la relación entre el hombre y el medio, e incluye el estudio del uso que hace el hombre del medio físico. Según esta idea, compartida por muchos geógrafos, la Geografía humana podría considerarse como una Ecología humana.

Parte de la premisa que el ser humano, agrupado en sociedad, es un agente transformador de la superficie terrestre, su accionar lo modifica en función de las necesidades e intereses que los grupos humanos manifiestan. Estas transformaciones se deben a procesos agrícolas, urbanos, industriales, de transporte, comerciales, políticos, sociales, culturales, conflictos bélicos, de la vida diaria, etc.

El conocimiento de esta relación y la influencia que conlleva en la sociedad, es lo que estudia la geografía humana.

Campos de Estudio de la Geografía Humana

Aunque en un principio, el objeto de la geografía humana era el estudio de las relaciones mutuas entre el hombre y el medio natural, el desarrollo progresivos del conocimiento de dichas relaciones obligó a la sucesiva aparición de diversas ramas que enfatizaban algunas de ellas considerándolas como ciencias o ramas relativamente autónomas. Todo ello vino a sustituir el concepto original de la geografía humana por una integración de una serie de conocimientos sitemáticos estudiados con más detalle por ciencias como:

  • Geografía de la población, que estudia los patrones de distribución de los seres humanos sobre la superficie terrestre y los procesos temporales o históricos que los han originado o modificado.
  • Geografía económica, que estudia los patrones y procesos económicos y su distribución en el tiempo y, esencialmente, en el espacio terrestre. En sentido estricto, la geografía económica estudia la distribución geográfica de los factores económicos y las implicaciones de la misma sobre los países, regiones y, en general, sobre las sociedades humanas. Está estrechamente relacionada con la Economía, pero enfatizando los temas referidos a la distribución geográfica de los factores económicos.
  • Geografía cultural, que más que un campo de estudio es un enfoque de la geografía humana que investiga las relaciones mutuas entre los seres humanos y el paisaje vistas desde un punto de vista posibilista. Aunque este enfoque fue introducido por Vidal de La Blache, fueron geógrafos como el norteamericano Carl Sauer (de la Escuela californiana de Geografía) y otros, los que lo desarrollaron hasta el punto de que llegaron a formar una escuela o concepción de la geografía en el siglo XX. Vino a surgir como una reacción en contra del determinismo ambiental.
  • Geografía urbana, ciencia que estudia las aglomeraciones humanas representadas por las ciudades, su población, características, evolución histórica, funciones e importancia relativa.
  • Geografía rural, estudia el mundo rural, las estructuras y los sistemas agrarios, los espacios rurales, las actividades económicas que se llevan a cabo en éstos (agricultura, ganadería, turismo), los tipos de asentamiento y los problemas de estas áreas (despoblación, envejecimiento, problemas económicos, problemas ambientales, etc). Como ciencias afines pueden citarse a la agronomía, la sociología rural y la economía.
  • Geografía médica ciencia que se ocupa del estudio de los efectos del medio ambiente en la salud de las personas y de la distribución geográfica de las enfermedades incluyendo también el estudio de los factores ambientales que influyen en su propagación. Su ciencia auxiliar es la Medicina.

Cómo aumentó la población

Se denomina población al conjunto de individuos que viven en un territorio determinado. La población no es un factor geográfico estático, sino todo lo contrario. Su crecimiento ha experimentado una significativa aceleración, en especial desde mediados del siglo pasado.

Si se piensa que los recursos alimenticios y energéticos son limitados, la situación de sobrepoblación (exceso de población en un territorio) se traduce en un hecho muy preocupante, ya que pone en riesgo la vida en el planeta y la propia supervivencia del hombre. Y no es para menos, si se calcula que la cifra de personas aumenta a un ritmo de 10 mil habitantes cada hora, y la expectativa de vida también se ha incrementado.

A lo largo de la historia del hombre se pueden observar varias etapas de fuerte crecimiento poblacional, que se relacionan con una revolución económica particular. La primera etapa de expansión se produjo en la etapa histórica conocida como Neolítico, cuando se originó la agricultura y se desarrolló la domesticación de animales, este período se refiere a la primera revolución agrícola. En esta época, el mayor suministro de alimentos, la explotación previsora de los recursos, la sedentarización (establecimiento de un grupo humano en un lugar fijo) y la división del trabajo, permitieron un primer crecimiento demográfico, de modo que al comienzo de la Era Cristiana la Tierra estaba poblada por unos 250 millones de personas, una tercera parte en el Imperio Romano, otra tercera parte en el Imperio Chino y el resto diseminado por el planeta.

La crisis del imperio Romano estuvo acompañada de las primeras grandes epidemias que provocaron una merma o disminución en la población. En el año 1347 d. C. y hasta 1350 se extiende por Europa la peste negrao peste bubónica, una gran epidemia que azotó a casi todo el continente europeo, cuya población se estima se redujo en un tercio.

Después de esto, el crecimiento decayó, y, en general, fue bastante lento. La segunda etapa se relaciona con la segunda revolución agrícola y la Revolución Industrial. Los adelantos científicos y tecnológicos, iniciados a mediados del siglo XVIII, afectaron a la salud, la medicina y la alimentación, cambiando el rumbo de la población mundial. Entre los adelantos en salud pueden mencionarse el descubrimiento de Edward Jenner de la vacuna contra la viruela, y, cincuenta años más tarde, el de la penicilina por Alexander Fleming.

En el siglo XIX, estos avances se divulgaron por Europa Occidental, aumentando la esperanza de vida de su población y disminuyendo la mortalidad infantil. A fines de este mismo siglo y principios del XX, se generalizaron en los países del sur de Europa. Después de la Segunda Guerra Mundial, llegaron a Asia, Latinoamérica y África. Como consecuencia de lo anterior, la población creció explosivamente.

Surfeando por la red me encontre esto en un blog, un comentario sobre la victoria de S. Piñera, nada menos q de su hermano Jose…

…  Hablando de cambios, revoluciones, libertades y mas libertades. Pero x favor, que esto no se vuelva LIBERTINAJE…

…Gobiernen, pero gobiernen bien, ya q la oposicion les va estar pisando los talones.
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Vía Twitter de José Piñera



José Piñera Echenique (n. Santiago, 6 de octubre de 1948) es el arquitecto del sistema privado de pensiones chileno basado en cuentas personales de capitalización individual. Piñera ha sido llamado “el líder más importante del mundo en promover la privatización de los sistemas de pensiones estatales”. Fue Ministro del Trabajo y Previsión Social, y Ministro de Minería, del gobierno de Augusto Pinochet, y candidato independiente a la Presidencia de la República en 1993. Actualmente es Presidente del Centro Internacional para la Reforma de las Pensiones y Académico Distinguido del Cato Institute. (Fuente: Wikipedia)

Y el cine que??…

puede ser un documento para explicarnos la realidad social??…

Marc ferro, fue uno de los pioneros en valorar el 7º arte como documento para el estudio historico, no sintener grandes criticas.

Aqui les dejo una entrevista realizada a Marc Ferro, por una periodista de El Mercurio, disfrutenla.

    1. El cine nos informa del presente,
      incluso si se trata del pasado.
      (Marc Ferro)


Jean-Luc Godard todavía no terminaba su libro “Historia(s) del cine”, pero aun así tenía interés en mostrar sus páginas al historiador François Furet, célebre por sus investigaciones sobre la revolución francesa. Aprovechando el entusiasmo del cineasta, la revista francesa “Cahiers du cinéma” organizó una reunión entre ambos en 1997 con el fin de crear un debate en varias sesiones a partir del texto de Godard, en el que pretendía probar que, como realizador, también debía ser considerado un historiador del siglo XX. “El cine tiene un poder de evocación que jamás tendrá ningún historiador. Pero, precisamente, esto me asusta un poco”, reconoció el académico francés en el primer y último encuentro. “Me lo han reprochado: «Furet hizo de la revolución francesa un objeto frío». Eso es necesario, creo yo, para entender la historia”, agregó. El autor de “La pasión revolucionaria” moriría semanas después, dejando su diálogo con Godard inconcluso.

Esa conversación, no obstante, es uno de los testimonios más valiosos que permiten comprender el rechazo de buena parte de los historiadores hacia al cine documental y de ficción como documento histórico, no sólo por su subjetividad, sino que también por su carácter de ilusión gracias al montaje, que permite la manipulación espacio-temporal de la realidad. Pero no se trata de una opinión generalizada. En medio de las críticas, se alzó la voz del reconocido historiador francés Marc Ferro (1924), discípulo de Fernand Braudel y representante de la escuela historiográfica de los Annales, quien desde los años 70 en adelante comenzó a plantear el valor del cine en el estudio de la historia, no sin generar polémica entre sus colegas por sus ideas.

En pleno proceso de escribir un nuevo libro y desde su casa en París, Marc Ferro responde esta entrevista sobre una de las tantas líneas de investigación que ha desarrollado, entre las que se cuentan la Gran Guerra, el colonialismo, Rusia y la Unión Soviética. Su interés por el cine ha quedado plasmado en las páginas de libros como “Historia contemporánea y cine” (Ariel, 1995) y “El cine, una visión de la historia” (Akal, 2008), texto que en pocos días agotó su stock en las librerías nacionales.


-Usted fue uno de los primeros historiadores que abiertamente valoraron el cine y la imagen audiovisual como un documento histórico. ¿Cuál fue su primer acercamiento al tema?

“Mis primeras observaciones vinieron de los noticiarios sobre la Gran Guerra. Percibí que esas imágenes me decían algo diferente a lo que leía en los libros. Por ejemplo, constaté que en esos pequeños documentales los soldados franceses que volvían del frente para reencontrarse con sus familias por algunos días en 1915 o 1916, y que uno veía saliendo de una estación, tenían la expectativa de que alguien los iría a buscar. Pero no había nadie esperándolos. Se veía en sus caras la decepción y luego la ira. Ahí entendí que durante la Primera Guerra Mundial el conflicto no era solamente entre franceses, alemanes o ingleses, sino también entre combatientes y civiles. Y eso trajo un gran resentimiento de violencia de parte los soldados. Esta imagen fue para mí un shock” .

“Lo mismo me ocurrió en el caso de la declaración de guerra de Estados Unidos a Alemania en 1917, mediante un documento en el que había términos muy violentos que anunciaban la ruptura. Sin embargo, las imágenes de los noticieros estadounidenses que mostraban la partida de los diplomáticos alemanes de Washington eran muy curiosas, porque uno veía personas muy amigas entre sí, estadounidenses y alemanes que se decían “hasta luego” y que habían jugado bridge días antes sin ninguna hostilidad. Ahí vi que la guerra de unos no es la guerra de otros, y que la imagen mostraba esa diferencia, que es totalmente impactante. Observé muchos hechos pequeños como esos y deduje que las imágenes daban una especie de contrahistoria de la historia oficial, tradicional”.


-¿Cómo llegó a considerar el cine de ficción para el análisis de la historia?

“El cine de ficción se convirtió mucho más tarde en una segunda fuente para mí, tan importante como la primera, la documental, que de cierta forma se trata de la historia oficial. El cine es un poco como las novelas en la literatura; es decir, entrega a menudo una verdad social tan grande como los discursos políticos. En los filmes de ficción muchas veces vemos hechos y análisis que no entregan ni los documentos oficiales ni los discursos ni las estadísticas”.

    cine-Sovietico


-¿Recuerda algún ejemplo representativo?

“Está mi experiencia con las películas rusas de los años 1925-1930, donde se ve bien cómo vivía y se comportaba la gente en las ciudades y en el campo. El filme soviético ‘Tres en un sótano’ (1927) es la historia de una pareja en que el marido trabaja en una fábrica y ella es dueña de casa. Un día, llega un amigo desempleado a alojarse con ellos, quien tiempo después se convierte en amante de la mujer. Ella queda embarazada y los amigos -el marido y el amante- juegan a las cartas para saber de quién es el bebé. La esposa se escandaliza al verlos y va a una clínica para abortar, donde hay filas de mujeres esperando. Al final del filme, ella dice: ‘Desde ahora seré una mujer libre y voy a ir a trabajar’. Eso es en 1927, pero jamás se habló del tema en la historia tradicional, ni Trotsky ni Lenin ni nadie lo hizo. Y, sin embargo, uno ve que era una realidad de la época, lo cual entrega una mirada absolutamente asombrosa de la Rusia de 1927″.


-Usted cita los filmes históricos de Andrzej Wajda como una forma de entender una visión crítica del momento en que fueron filmados; es decir, del régimen comunista polaco. ¿Es correcto afirmar que las películas históricas son más útiles para comprender su contexto de realización más que el pasado que recrean?

“Es una observación un poco abrupta, pero que considero justa. Las películas permiten entender mucho más el presente, de manera oculta. El pasado lo permiten entender de manera explícita. Cuando se habla de los amores de Luis XIV, es notorio que lo que interesa a los cineastas de hoy respecto del amor es la ternura o el sexo, por ejemplo. El cine nos informa del presente, incluso si se trata del pasado”.


El gran miedo

“¿Por qué los escritores van a estar por sobre el hombre de la cámara?”, escribió Ferro en 1971. “La imagen ha sido descartada durante mucho tiempo como objeto de derecho, (pero) no existe ningún documento que sea políticamente neutro u objetivo”, argumentó. Estas afirmaciones fueron y siguen siendo polémicas entre los historiadores.


-Varios de sus colegas lo criticaron por su interés en la disciplina cine-historia. Alguien le recriminó: “¿Cómo puede basarse en imágenes que están unidas por un montaje que funciona como una ilusión? ¿Qué respondió frente a eso?

“Claro que me dijeron eso y varias otras cosas más. Pero respondí que, por ejemplo, las imágenes de Chaplin de 1928 muestran más verdad que las estadísticas económicas, que se equivocan todo el tiempo. Tenía algunos argumentos controversiales frente a la polémica contra las imágenes de mis colegas, quienes decían que en ellas hay un montaje, pero en un discurso también hay un montaje. La palabra libertad hoy no tiene el mismo sentido que en el siglo XVIII, lo mismo que la palabra democracia, de modo que tanto las imágenes como los textos tienen distintos sentidos de acuerdo al montaje”.


-El cine fue un difusor eficaz de las ideologías durante el siglo XX en la Alemania nazi y la URSS, pero también en EE.UU. Por ejemplo, usted afirma que los “inofensivos” filmes de Hollywood que recrean el Imperio Romano pueden entenderse como un reflejo del esplendor del “imperio estadounidense”. ¿No sería el cine un instrumento de comprensión del pasado un poco peligroso, en ese sentido?

“Los grandes cineastas siempre tienen un mensaje y toman partido, por lo que también hacen ideología, sólo que no quieren decirlo. Por ejemplo, en Estados Unidos hay algunos que critican los defectos de la sociedad con igual fuerza que los sociólogos o los historiadores. Por consecuencia, no podemos limitar el cine a la propaganda oficial de los gobiernos, como se hizo al comienzo, sobre todo en los filmes de propaganda nazi o comunistas. En realidad, incluso en las películas estúpidas se puede aprender muchas cosas sobre la sociedad”.


-¿Cree que ha cambiado esa opinión negativa entre los historiadores?

“Ahora es más frecuente que se use el cine para enseñar historia, pero la opinión ha cambiado poco, porque los historiadores no están formados para analizar las imágenes. Por lo tanto, sienten miedo y no tienen la misma seguridad que cuando trabajan con textos escritos. Deberían hacer películas. Sólo así tendrían una práctica y sentirían más gusto por analizarlas”.


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Su próxima publicación

“El libro que estoy escribiendo se llama “Les retournements de l’histoire” (”Los vuelcos de la historia”). Lo terminaré en un mes o dos y muestra cómo los acontecimientos históricos de los últimos 30 o 40 años se vuelven en un sentido distinto al que se hubiese imaginado al comienzo”, detalla Ferro, que además de ser un autor prolífico – ha publicado alrededor de 40 libros – es el director de estudios de l’ École des hautes études en sciences sociales (EHSS) , una de las instituciones más reconocidas en el área de las ciencias sociales.

Sobre su nuevo trabajo, explica: “Los vuelcos de la historia son muy numerosos. El libro intenta analizar, por ejemplo, el caso de Inglaterra, donde hoy los médicos de la India y de Bangladesh son los que curan a la mitad de los pacientes ingleses en los hospitales. Asimismo, en materia económica, Europa contaba con Estados Unidos por sobre el mercado chino, pero ahora es China la que invade Europa y Estados Unidos con productos asiáticos. También está el caso de cómo en Europa el ideal revolucionario ya no tiene futuro. O la salud cuando es víctima del progreso, porque éste, de alguna manera, trae consigo nuevas enfermedades. Hay vuelcos de todas las clases y ése es el fenómeno que examino”, revela el autor de “La revolución de 1917″.

Entrevista realizada por Evelyn Erlij
Publicada en el suplemento Artes y Letras de El Mercurio
(20 de diciembre, 2009)



Publicado en las Ultimas Noticias, comentario sobre victoria de “Sebastian Piraña”.


“En lo ajeno reina la desgracia” dice la sabiduría popular. La Concertación tomó prestado para sí, en 1990, el extremista modelo neoliberal que dejó como herencia la brutal dictadura del general Pinochet. Y durante 20 años lo administró con tal “fe neoliberal” que hasta lo dejó instalado en el selecto club neoliberal de la OECD. Por tanto, desde la perspectiva del neoliberalismo mundial, los gobiernos de la Concertación fueron excepcionalmente exitosos.

Vestirse con lo prestado es un juego riesgoso. Creer, además, que lo prestado es identidad histórica de uno mismo es, lisa y llanamente, alienación. O esquizofrenia. Dejar como legado, por un lado, un Museo de la Memoria (con los crímenes de la dictadura) y, por otro, al modelo chileno instalado en la OECD es, en lógica pura, deambular por la historia sin rumbo. Girando en círculos. Disparando “díscolos” a derecha e izquierda. En 1998 un informe de PNUD declaró que los chilenos estaban corroídos por dentro por un grave “malestar interior”. El mismo que corroyó el alma histórica de la Concertación y la confianza de la ciudadanía progresista en ella.

No se puede hacer política con ropa prestada. Ni pretender ser socialcristiano o socialista cuando en los hechos se es neoliberal. Ni negarse a reconocer la mentira.

La coalición genéticamente neoliberal (que apoyó al candidato triunfante) gozó de una vacación política de cuatro lustros; sus adversarios gobernaron impecablemente como si fuera ella. Así que pudo desplegar una inédita oposición populista. Es primera vez, desde 1932, que una coalición de derecha gana la presidencia por mayoría absoluta. Es un hecho insólito, tanto más, si se considera que el 68% de los chilenos no tienen un contrato laboral permanente, sino precarista; que otro 68% gana menos de $ 180.000 mensuales; que el 62% de los niños que nacen en un año son “huachos” (sin familias constituidas); que el 46% de los chilenos padecen de neurosis o depresión; que 66% de ellos no lee ningún libro en el año; que la tasa de delincuencia se mantiene alta e intratable; que se está impulsando otra militarizada “pacificación de la Araucanía”, etc. El gobierno genéticamente neoliberal que se inicia este año tendrá, pues, que lidiar con los males generados por el mismo neoliberalismo, sin salirse de las pautas de decencia legal exigida por la OECD, los tratados de librecomercio y las inefables clasificadoras de riesgo. La Alianza triunfante tendrá que enfrentar esos problemas sin poder suprimir las causas que los producen (como le ocurrió a la Concertación). Sería suicida. Así que no puede cambiar nada. Será más de lo mismo.

Por tanto, los ciudadanos progresistas que votaron neoliberal recargado, no verán resueltos sus problemas. Tal vez, se compliquen. Con el agravante de que no habrá más “museo de la memoria”. Y esto, precisamente, reactivará la memoria viva de la ciudadanía. La de la Dictadura y la del Mercado. Y de esa memoria viva es mejor que el nuevo gobierno sepa precarverse. Pues allí sigue, agazapada, la verdadera soberanía popular.